El sector cárnico está comprometido con una alimentación variada y equilibrada en el marco de la Dieta Mediterránea

  • El consumo de carnes en España está dentro de las pautas marcadas por los organismos internacionales de salud, por lo que las recomendaciones de The Lancet para el futuro están en línea con el consumo moderado que se realiza en nuestro país.
  • En el apartado medioambiental, la publicación recomienda a nivel mundial apostar por una ganadera más sostenible, ámbito en el que España y la UE son un referente internacional.
El sector cárnico está comprometido con una alimentación variada y equilibrada en el marco de la Dieta Mediterránea
17-01-2019

El sector cárnico español se reafirma en su compromiso con una alimentación variada y equilibrada, en el marco de la Dieta Mediterránea, que incluya todos los grupos de alimentos en las pautas de consumo saludable recomendadas por la comunidad científica.

En relación al informe publicado en The Lancet sobre dietas saludables a partir de sistemas de alimentación sostenible, la Plataforma Carne y Salud destaca que la carne es un alimento con importantes beneficios nutricionales, que aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del grupo B y minerales como el fósforo, el zinc y el hierro.

La inclusión de carnes y productos cárnicos en la alimentación resulta imprescindible para alcanzar los requerimientos diarios de ciertos nutrientes como el hierro, y por ello, puede incluirse en la dieta de 2-4 veces por semana priorizando los cortes magros y utilizando las técnicas culinarias más saludables, tal y como recomiendan numerosas sociedades científicas. El propio informe reconoce la importancia de centrarse en una dieta completa y no en un solo producto alimenticio.

De hecho, en España, las necesidades de B6 y B12 están cubiertas gracias al consumo de productos cárnicos [1], y existe una amplia evidencia científica que demuestra los beneficios del consumo de carne dentro de una alimentación equilibrada [1].

Además, hay que remarcar que en España el consumo de carnes y productos cárnicos es moderado y se sitúa dentro de las pautas marcadas por los organismos internacionales de salud, por lo que las recomendaciones de The Lancet para el futuro están en línea con el consumo moderado que se realiza en nuestro país.
 

Por una producción sostenible

Por otra parte, el informe de The Lancet señala que es necesaria una apuesta firme por modelos de producción ganadera más sostenibles y que se enfoquen en un mayor aprovechamiento de los recursos para minimizar el impacto medioambiental y contribuir así a la lucha contra el cambio climático.

En este sentido, el sector ganadero-cárnico español y europeo son un referente internacional por su trabajo en la sostenibilidad de sus producciones mejorando los procesos, las instalaciones y el manejo y realizando importantes innovaciones en la gestión de residuos.

Con el uso de las nuevas tecnologías, se están desarrollando sistemas de producción y nuevas técnicas con un menor impacto ambiental, con el objetivo de una reducción progresiva de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Ejemplos de este compromiso, entre otros muchos, son las acciones sectoriales para reducir un 15% la huella de carbono en el sector vacuno, o la reducción de un 47% de las emisiones de amoniaco y un 54% las de metano en el sector porcino, junto al ahorro de hasta un 30% el uso de agua por cada kilo de carne producido y el fomento de la producción sostenible de carne de conejo.

Además, el sector permite mantener importantes ecosistemas que no serían viables sin su utilización ganadera, como las dehesas en el caso del cerdo ibérico o el pastoreo tradicional del ovino y caprino y el de las vacas nodrizas en dehesas y zonas de montaña, que están unidos al fomento de la biodiversidad y la conservación de los espacios naturales.

En definitiva, el sector ganadero español aplica el Modelo de Producción Europeo, el más exigente del mundo en cuanto a calidad, trazabilidad, sanidad animal, seguridad alimentaria, bienestar del ganado y sostenibilidad medioambiental y social.

 

[1] Celada et al. (2016).
[2] Domingo y Nadal (2016).
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